domingo, 22 de junio de 2014

EL SILENCIO

Vivir el silencio es como vivir otra dimensión, puede ser bueno o malo, siempre depende de la situación, cuando dormimos es fundamental, da calidad al descanso, pero cuando necesitamos cariño hay que romper silencios para escuchar un “Te quiero” aunque después ames profundamente en un silencio que puede elevarte a la más alta cumbre de un clímax.
El silencio es confesión con uno mismo, algunos dirían con Dios, pero es lo mismo, cada uno de nosotros somos una ínfima parte de Dios.
El silencio nos relaja, nos renueva y nos prepara para seguir con fuerza en la lucha diaria por la vida, pero eso sí, hay que vivir los silencios, pero no hay que vivir en silencio, ya que los sonidos de tu voz son indispensables para muchas personas, quizás más de las que crees.
FRM.

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