martes, 3 de junio de 2014

CUANDO EL AMOR ES EL VIENTO, NOSOTROS SOMOS ÁRBOLES



 
Cuando el viento es suave, mece con cariño nuestros cuerpos,
cuando es enérgico, vibramos con el,
cuando es fuerte, nos doblegamos a su voluntad,
cuando es violento, perdemos parte de nosotros y se nos rompe el corazón,
cuando es mortal, nos arranca de la vida y nos tira como a un desecho.

Pero también es música al pasar entre nuestras hojas,
lleva nuestro mensaje a muy largas distancias,
poliniza a nuestros semejantes y asegura la continuidad de la vida,
y de nosotros, depende su purificación.

FRM

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