Está anocheciendo, es un atardecer de aquellos en que las ultimas luces del sol nos pintan aquel cielo de bonitos colores, que dan una relajación espiritual y que nos hacen desear que fuera posible parar el tiempo para no perder esos momentos.
Pero también es nuestro momento y ese no pasará con las horas, sino que cada vez será más intenso, paseamos cogidos de la mano por una concurrida calle, la gente nos mira de vez en cuando, ¿tenemos algo de raro? Bueno, es posible que parezcamos una pareja de enamorados de 18 años, aunque tengamos algunos más, pero… ¿tiene edad, el amor?
Entramos en un pequeño bar, la luz de la calle es ya tan baja que no se atreve a entrar con nosotros y la iluminación del local es muy suave, tanto que es difícil distinguir las fotografías que adornan sus paredes, parece que el dueño es un gran aficionado del ciclismo, pues todas las fotos son escenas de la Vuelta a España o del Tour de Francia, cuando nuestros ojos se van acostumbrando a la luz ambiente, distinguimos que algunas fotos están autografiadas, aquí una de Perico Delgado, allá otra de Miguel Indurain, a continuación un gran marco con un maillot amarillo, perteneció según la inscripción a Luís Ocaña, y en la tele están dando la noticia de un nuevo triunfo de Alberto Contador, pero los pocos clientes que hay, no están por las fotos, solo dos mesas están ocupadas por sendos grupitos de jóvenes, dos personas mas están en la barra conversando con el camarero, posiblemente de la etapa del día, nosotros elegimos la pequeña mesa del ultimo rincón donde la luz aun es mas tenue, al sentarnos nos soltamos de la mano, no sin antes darnos un apretoncito de complicidad, lo hacemos uno frente al otro, la mesa es pequeña y así también la distancia que nos separa, te miro a los ojos y te cojo nuevamente las dos manos sobre la mesa, de repente un sobresalto, alguien aparece detrás de mi…
¿ Que tomaran los señores…?
Te has dado cuenta de que me he sobresaltado y sonríes, ¡¡¡ Por Dios, que bonita estas.!!!
Salgo un momento de mi ensoñación para contestar al camarero… Dos copas de cava, por favor.
Al retirarse el camarero, aun te ríes más abiertamente. Valla susto te ha dado. – me dices – Es que no lo esperaba tan pronto – te contesto.
Nuevamente te cojo las manos, que recuerdos más bonitos me vienen a la mente, bailando contigo en aquella discoteca, no me explico ni como lo hacía, en mi vida he sabido bailar, pero el roce de tus manos con las mías me han producido un recuerdo tan profundo, que aun hoy puedo disfrutar de esos momentos. Gracias por esos momentos, piensa mi mente mientras beso tus manos, al levantar la vista me encuentro de nuevo con tu sonrisa.
Te quiero… Dice mi corazón.
Pero que hace este aquí otra vez… ¡¡ha, sí!! Trae las copas.
El cava en las copas parece que está de fiesta por nosotros, adornándose de doradas guirnaldas de burbujas ascendentes, empañando el cristal y creando una ligera bruma alrededor de el, levantamos esas copas brindando por nuestro aniversario, tras lo cual, enlazamos nuestros brazos para beber, la mesa es pequeña, pero estorba, me levanto y me acerco más a ti, volvemos a repetir el brindis, las burbujas juegan traviesas con nuestros labios, nos hacen cosquillas en la boca y la garganta, dejo la copa sobre la mesa y acerco mis labios a los tuyos, veo que cierras tus ojos, yo hago lo mismo, nuestros labios están a punto de tocarse, todavía sentimos las burbujas estallando sobre ellos, en un momento, la explosión de sensaciones, ya no hay burbujas, no hay camarero no hay suelo, mis pies parecen estar flotando, no, no son solo los pies, es todo mi ser, la sensación de mis labios recorre toda mi piel, mi corazón bombea a toda prisa, parece una maquina de vapor, y mi cerebro… mi cerebro nada, llevo muchos meses pensando en ti, no esta mal que le de unos segundos de descanso, pero ya esta bien, ya vuelve, me dice que sí, que el momento es maravilloso y que pronto lo repetiremos de una forma real pues esta forma virtual ha estado bien para hoy y quizás tengamos que repetirla en el futuro, pero que no me olvide de lo real, pues el, el cerebro, es muy realista y no comprende algunas cosas del corazón.
F.R.M.