Dicen que en el Triangulo de las
Bermudas, han desaparecidos barcos y aviones, pues no me extraña, aquí en
Barcelona ha desaparecido un tren Ave con destino a Paris, pero todo tiene una
inexplicable explicación.
Antes de desaparecer el convoy
una mujer gritó… “Que paren el mundo que yo me bajo.” Perdón, eso lo dijo Mafalda,
intentare hacer algo de memoria a ver si lo recuerdo… creo que fue algo así… "Me bajo de este tren, para mi no hay París"
En el caso de Mafalda, si
hubiesen parado el mundo, hubiese sido una catástrofe, el mundo tal como lo
conocemos habría desaparecido. El caso de parar un tren no fue tan catastrófico,
pero al bajar esa mujer, el tren desapareció con todos sus pasajeros, y entre
ellos quien os cuenta esta historia.
Para nosotros seguimos estando en
el mismo lugar, en el mismo espacio-tiempo, en la misma vía, pero pasan otros
trenes y ni siquiera nos ven, pasan a través de nosotros y nada ni nadie se
inmuta, el pasajero de mi derecha continúa leyendo el periódico, mas allá hay
un matrimonio que conversa afablemente de sus cosas, un joven está ensimismado
escuchado música de su móvil con auriculares, un par de niños corretean
ruidosos por el pasillo, sus padres querían llevarlos a Disneyland Paris, pero
estamos todos atrapados en no se que lugar, yo miro por la ventanilla esperando
ver retornar a esa mujer.
Pasan las horas, y como todos,
seguimos teniendo necesidades lógicas, me dirijo al vagón restaurante para
cenar, parece que no hay sitio, está todo ocupado, estoy a punto de volverme a
mi asiento, en ese momento parece que se levanta alguien, decido quedarme, al
menos cenare algo, no es que tenga mucha hambre, mas bien es otra cosa, es un
malestar o quizás nervios en el estómago motivados por su ausencia.
La cena me parece insípida,
parece que no sabe a nada, termino y regreso a mi sitio, antes de llegar veo
dormidos a los niños, todo el ruido que producían con sus juegos y carreras se
ha transformado en un silencio reparador de su sueño, parecen que estén soñando
con su destino, y lo que disfrutaran en Disneyland, pero cuanto tendrán que
esperar, cuanto tiempo estará parado o desaparecido este tren.
Desde mi asiento vuelvo a mirar
al exterior, si el cristal se desgastara con la vista, ya habría hecho un
agujero, la esperanza en su regreso todavía vive, paciencia, me digo.
En este momento pasa otro tren
por nuestra propia vía, la sensación es muy extraña, lo atraviesa todo, como si
no existiéramos, pero yo les veo, noto una pequeña diferencia en los viajeros
del tren que pasa, parecen algo más vivos que nosotros.
Me pesan los parpados, se me
nubla la mente, caigo en el sopor de un sueño que produce mi propia mente, en
ese sueño la veo a ella, se esta acercando, vuelve, mi corazón se desboca,
salto del asiento y me dirijo a la entrada del vagón para recibirla, le
extiendo mi mano, cuando ella la coge, tiro de ella acercándola a mi y nos
fundimos en un calido abrazo… suena una estridente llamada de móvil que hace
que me despierte.
Mi primera sensación al despertar
ha sido de frustración por haber sido solo un sueño, pero inmediatamente
convierto esa decepcionante sensación en algo positivo, en los recuerdos de
toda mi vida, hay sensaciones positivas y negativas, pero todas son eso,
recuerdos, y este sueño es una sensación muy agradable y así guardaré ese
recuerdo.
Empiezan a desaparecer las
estrellas, la luz que empieza a resurgir por el este, las va borrando una a
una, mientras anuncia un nuevo día, casi todos los pasajeros duermen todavía,
el sol no tardara en calentar aquellos corazones atenazados por el frío de la
noche y la falta de un semejante que lata al unísono junto a ellos.
Me levanto de mi asiento con la
intención de ir a desayunar, pasando antes por el lavabo, al hacerlo veo al
resto de los pasajeros, me parecen extraños, no son los mismos de la noche
anterior, o quizás si, son todos más mayores, pero son las mismas personas
¿pero cuanto tiempo llevamos aquí? En el espejo del lavabo yo me veo
exactamente igual, me dirijo al vagón restaurante, pero no hay absolutamente
nadie, bueno quizás sea algo temprano, y decido continuar hacia la unidad
tractora, el maquinista está en su puesto, sentado en su lugar como conductor,
pero como el tren esta parado se dedica a limpiar todo el panel de mandos, está
todo reluciente, pero el aspecto del maquinista es horrible, perece un
esqueleto con solo la piel de su persona.
Esa visión me produce un pequeño
mareo y casi pierdo el equilibrio, al recuperarme algo extraño ha pasado, ya no
estoy en el tren, estoy en la estación de Sans, ante el acceso a las vías del
ave son las 16:03, faltan 12 minutos para la salida del tren, la veo llegar, me sonríe mientras se acerca, ¡Cielos,
esta preciosa! Le saludo, me miro en sus
ojos en los que me pierdo, como aquel que se sumerge en el mar, le doy dos
besos y nos dirigimos a pasar las maletas por el scanner, tras lo cual bajamos
al anden, el tren nos espera, buscamos el coche nº 8, subo las dos maletas y le
doy la mano para ayudarle a subir, ya se que no la necesita, pero estaba
deseando cogerle la mano.
Pero
al entrar en contacto mi mano y la suya, tengo una revelación, se lo que pasara
en unos minutos, me doy cuenta que esto es un bucle en el tiempo y que se
repetirá eternamente, solo ella puede romperlo, solo ella puede salvar al resto
de los pasajeros entre los que me incluyo, solo ella puede salvarse o liberarse.

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